viernes, 7 de septiembre de 2007
besos asesinos
Y quizás sea un poco de esos cigarrillos que no sé fumar, pero que el humo es como la dosis de tu amor. Quizá sean los vasos que poco a poco voy bebiendo hasta olvidarme que existís. Quizás el agua que ayuda a la pastilla anti-vos-anti-depresión recorrer mi cuerpo y acomodar mis hormonas. Puedo describir los síntomas de una enfermedad que vos me enfermaste, que vos me contagiaste, que vos descubriste y que así, por todo esto, lleva tu nombre. Una enfermedad psicosomática, con dolores psicofísicos que comienzan en la punta de los pies y terminan en el último pelo castaño. Un enfermedad que entiende al odio como sinónimo de amor, que me propone ser asesina, asesina con besos y golpes de palabras, aunque se entiende que los besos asesinos son los tuyos. Porque cada beso, en cada labio, cada beso en cada lugar de mi piel, cada caricia, cada palabra de no-amor tuya me declara una duda. Y tal es mi incoherencia que así como siento amor, siento odio y bronca, así como cada beso me nutre, me destruye, así como cada mirada ojo-a-ojo, cada cachetazo de palabra me levantan y me tiran.
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2 comentarios:
simplemente soy un idiota que quiere un corazón que ocupe el lugar del que ya me pesa demasiado
llegué paseando, no se...
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