jueves, 16 de agosto de 2007
(...) Quien dice que el cuerpo es un reflejo del alma tiene razón. Hoy mi cuerpo no es mi cuerpo porque mi alma no es mi alma. Hoy mi cuerpo está vacío y mi alma también. Hoy peso 7 kg menos, tengo los huesos salidos y las costillas son tangibles. Una cintura diminuta y una panza chatísima (si él se pondría sobre mí sentiría los huesos), dos piernas feísimas y dos brazos sin carne. Mi alma está igual, hasta es tangible porque cada vez que vomito, escupo o lloro me despido de alguna parte de ella (...)
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