jueves, 1 de noviembre de 2007

como nadie lo hace, doy por muerto este blog.

miércoles, 10 de octubre de 2007

en la biblioteca

A veces necesito alejarme de mi cabeza para no pensar. Hay solo dos lugares en los que te recuerdo, solo dos lugares que me enferman de vos y tus caricias, de vos y de mi extrañamiento. Solo hay dos lugares de los cuales no te puedo apartar. En mis sueños tus besos nunca llegan a ser besos y en mi cabeza me armo historias futuras, pero en lo futuro se mezcla lo ficticio y en lo ficticio la imposibilidad y la lejanía de nuestros cuerpos en el plano de lo real.
El silencio de esta biblioteca, el reflejo del sol por este ventanal, la tinta oscura de esta lapicera y la caligrafía que mis ante-ojos perciben con perfección. La visión del mar tras la ventana del colectivo con olas inmundas alejadoras del amor, los besos ajenos y sobre todo… los días. Los días que poco a poco me van ahogando de recuerdos y te digo “hoy nos estábamos amando por primera vez”. Ayer mi depresión, ayer el amor; hoy mi locura, hoy mi amor. Me encanta la ironía con la que mi boca pronuncia la palabra olvido. Me deteriora tu maldad y tu violencia. Destructor, “jodido”, violeto pero, como nos aclaró tu madre “nunca mala persona”.
Y yo me pregunto y yo también me respondo: No sé de quién me enamoré, pero sí sé por quién sentí desamor.
El único que no te olvida es mi olvido.
El único que te ama son mis recuerdos.

lunes, 8 de octubre de 2007

mensajes

ex él: m. soy yo, cómo andás?
yo: yo? quién sos?
ex él: no me conocés? no reconocés el número?
yo: no, no lo tengo ni en la memoria del celular ni en la memoria de mi cuerpo
ex él: soy j.
yo: j? no conozco ningún j.
ex él: j.c., no te hagas la boluda.
yo: j.c.? no te conozco, y si te conocí en algún momento de mi vida habrá sido un ERROR.


(my dear j. me encanta esto de olvidarte cada día un poquito más, mi ginorancia es el resultado de lo que fuiste)

viernes, 7 de septiembre de 2007

besos asesinos

Y quizás sea un poco de esos cigarrillos que no sé fumar, pero que el humo es como la dosis de tu amor. Quizá sean los vasos que poco a poco voy bebiendo hasta olvidarme que existís. Quizás el agua que ayuda a la pastilla anti-vos-anti-depresión recorrer mi cuerpo y acomodar mis hormonas. Puedo describir los síntomas de una enfermedad que vos me enfermaste, que vos me contagiaste, que vos descubriste y que así, por todo esto, lleva tu nombre. Una enfermedad psicosomática, con dolores psicofísicos que comienzan en la punta de los pies y terminan en el último pelo castaño. Un enfermedad que entiende al odio como sinónimo de amor, que me propone ser asesina, asesina con besos y golpes de palabras, aunque se entiende que los besos asesinos son los tuyos. Porque cada beso, en cada labio, cada beso en cada lugar de mi piel, cada caricia, cada palabra de no-amor tuya me declara una duda. Y tal es mi incoherencia que así como siento amor, siento odio y bronca, así como cada beso me nutre, me destruye, así como cada mirada ojo-a-ojo, cada cachetazo de palabra me levantan y me tiran.

jueves, 16 de agosto de 2007

(...) Quien dice que el cuerpo es un reflejo del alma tiene razón. Hoy mi cuerpo no es mi cuerpo porque mi alma no es mi alma. Hoy mi cuerpo está vacío y mi alma también. Hoy peso 7 kg menos, tengo los huesos salidos y las costillas son tangibles. Una cintura diminuta y una panza chatísima (si él se pondría sobre mí sentiría los huesos), dos piernas feísimas y dos brazos sin carne. Mi alma está igual, hasta es tangible porque cada vez que vomito, escupo o lloro me despido de alguna parte de ella (...)

lunes, 13 de agosto de 2007

no me gusta esperar pero igual te espero (?)

(situación: lunes 13 de agosto 4 pm. constitución y de la paulera)
Estoy sentada acá, en tu parada, donde te esperaba y me esperabas, donde caminábamos o ibamos en bici hasta "tu" casa. Pero hoy no te espero a vos. Pasa el 551 y te veo, y pasan autos rojos y vas vos... y la moto no, porque te la robaron, pero si vería motos rojas también te vería a vos. Y el sol refleja mis ojos como el sol de los 365 días que me diste, y respiro el mismo aire, pero este aire está más contaminado, más sucio y duele y cuesta respirarlo. Y no pasa como en las novelas que vos, mientras yo te espero en el lugar en el que siempre te esperé, apareces y nos arreglamos. No. No porque ya no estás, no porque no ocupo tus pensamientos como vos ocupás los míos, no porque no, porque ya está, ya es historia terminada aunque alguna vez dijiste "la historia que no tiene fin" o "No sé cuándo ni cómo darle el fin, si es que lo tiene..." y así todas las palabras que me grabaste, como un disco rayado y cansado pero que incorporé y no puedo olvidar.

martes, 7 de agosto de 2007

así vivo yo

Nada. La nada me invade. Es eso, es nada, es vacío, es miedo, es terror, es silencio, es un dolor en el pecho, golpes en el estómago, en la nuca, en la cabeza, en los ojos. Y mis ojos llueven, llueven y me ahogan, me ahogan en frío, me voltean, me marean, pero sobre todo me ahogo en mí misma. En una “yo” que se desconoce, que se odia, que se tiene bronca, que piensa que la pastillita es la poción mágica para olvidar (y olvidar en mi diccionario es dejar de sentir, romper a pedazos ese amor y con él, los recuerdos).